viernes, 9 de enero de 2009

Fue ya, aquella vez


Al mirar tus ojos vi que para ti el amor era un fluido de agonía, aquella servida en una copa de cobre procesada con delicadeza, las esperanzas estaban acabadas flotando en dirección opuesta a las manecillas de un reloj, sólo esperabas ver tu cuerpo desangrado desde algún lugar donde pudieses ver todo, y a la vez ser nada, luego de morir me persiguirías dentro de tus miedos y desconfianza estando tu siempre presente en cada paso que yo diese sin el consentimiento de tu cálido abrigo, con celos y con la rigurosidad enfermiza que no te caracteriza.
Tu rostro aparecerá en cada mal acto que realice, en cada error que cometa, y en cada sentimiento de alegría forzada, se que te reirás de mí a mis espaldas y, rara vez , para mayor gozo lo harás a gritos en mi cara. Pues bienvenidos sean, no quiero temerte... sólo beberte y tu ya sabes después.
Tengo claro que te he desepcionado, no bastan tus palabras ni tu indiferencia, sólo tu sutil mirada y tu gesto de amargura al mover tus suaves labios que tanto besé alguna vez. Tu elixir ha sido rechazado por mí, y de manera vil lo fui enajenando sigilosamente de su fin , te he engañado y te he dejado a la deriba de seres licántropos hambrientos que no sabrán como tratarte.
Sé que no debo pedirte perdón, ni tampoco decirte "vuelve a mí", mas tu tendrás tus motivos para luego de desvanecerte empezar una nueva vida desde una cuna de hormigas negras.
Te invito a cargar tu cruz sobre mi espalda... luego enterrarme tus llagas y de alguna vez, déjame
en paz... bajo tierra pero en paz o ahogado en aquel salar, al lado del mar .Lamentandome por todo lo que nunca fui y ya no pude ser, junto a tí.

No hay comentarios: