viernes, 17 de abril de 2009

Así de simple y punto

Odienme...
escupan en mi cara
y gritenme, por todo lo que merezco
aveces llega la hora de decir la verdad

Odienme...
pisoteen mi cuerpo no-inerte
todos quienes saben quien soy
no estoy dispuesto a cambiar!

Odienme, amigos mios
juzguen sin miedo y con ojos abiertos
lo negro siempre aparenta no serlo
oh! por la cresta que cerdo he sido!

Odienme todos quienes me han amado
y han depositado en mi su fe...
por medio de un corazón de vidrio
que llevo en mi bolsillo siempre

Odienme pues no he correspondido
y corten de raíz sus palabras con mi alma
quizás así, y tan sólo así..
aprenda realmente lo que es la felicidad

sábado, 4 de abril de 2009

Memorias Cyberbenéficas

Luego de tantos cambios en la luna, llegó el tan esperado momento. Cansado de sentirte a través de una pantalla fría, que de vez en cuando sube su temperatura, un poco más a la del ambiente. Pero esta no es la historia, sino que otra, mi primera vez... que la veo en carne y hueso, un verano en que el ocio llega a niveles tenebrosos y el calor nos motiva a buscar sombras para refugiarnos, o buscar a quienes se refugian en las sombras con unas pocas prendas debido al calor, en realidad, una verdadera contradicción aquella búsqueda si de verano estamos hablando.

Cuando nos juntamos en aquel parque roñoso, de esos que típicamente se ven en esas ciudades con climas semidesérticos, y ubicados en poblaciones periféricas abandonadas por las políticas publicas, donde no crece árbol alguno y el sol de las cinco de las tarde simula en el rostro de los latinos una mueca oriental. Ella, mi querida, mi tan estimada y apreciada por tanto tiempo gracias a msn, aparece con su sonrisa fingida que siempre vi por webcam, a pesar de su cansado día de liceana. Siento esperabas a un macho Alpha que te abrazara de la cintura y sin previo aviso darte un gran beso apasionado, o como una brutal bestia semental, pero no, yo no lograba tener una iniciativa propia, luego del saludo y unas preguntas burdas, en silencio quedamos, ¡un silencio agobiante! Fue un gusto por lo menos, conocerte.