martes, 8 de noviembre de 2011

¡Bienvenido al siglo XXI!


El título de este artículo es parte de la letra de una canción del grupo santiaguino Adrianigual, proveniente del mundillo indie chilensis, que junto a Odisea se ha gestado últimamente como una tendencia musical muy atractiva para aquellos oídos exigentes y un poco hipsters, que por lo general buscan consuelo en las pegajosas y bailables melodías electroindies tanto inglesas como australianas, para lo cual han creado un sonido "cosmopolita" cuya particularidad es que puede ser escuchada por cualquier hipster melómano del mundo.

Lo que en particular me gusta de estos grupos, es que imagino a un par de estudiantes de humanidades tragalibros, hedonistas, nihilistas, y un tanto postmodernos (ellos remarcan la "t"), que encerrados en su habitación hermosamente decoradas, decidieron hacer música -medios para ello nunca les faltó debido a sus capitales tanto económicos como sociales-, dando a luz discos como Baila, Baila y Canta!, y ahora Éxito Mundial, por parte de Adrianigual y el homónimo de Odisea, que poseen la particular elegancia de los sonidos bien puestos y en los tiempos correctos que para muchos es una perfección casi enfermiza, pero a lo que voy no es a su música en sí, sino que a su contenido que es muy similar.

Las letras de estos grupos casi hermanos (Alex Anwandter de Odisea produjo Éxito Mundial de Adrianigual), juegan con el imaginario santiaguino que es difícil muchas veces de expresar en palabras, aunque ellos lo logran muy bien por medio de la musicalización de estas formas. Ambos proyectos presentan a Santiago como una ciudad casi salvaje, rápida, asfixiante, pero a la vez, aquella ciudad en dónde te enamoras, te alegras, y quieras o no, vives. Es una ciudad que te presenta de manera invasiva cientos de edificios altos de los cuales nunca lograrás mirar desde sus terrazas, ya que la modernidad no te alcanzó y sin quererlo, te encuentras inserto en esta capital insegura, dónde no sabes que pasará contigo mañana (quizás te asesinen o no), te sientes solo caminando entre tanta gente que no volverás a ver jamás, tanta angustia que incluso te ganas de prenderle fuego a ¡La Moneda!. Estos grupos, debido a su contexto de creación no corresponden a una tendencia política definida, como lo es el new folk chileno (tendencia clara hacia el rojo amanecer quilapayunés). En cambio, estos tipos reducen la crítica social hacia la sociedad del malestar, el consumismo, la inseguridad social, la vorágine globalizadora y ¿qué mejor que hacerlo con música tan globalizada como la mismísima electrónica?, también la crítica va hacia el individuo, la licuosidad de las relaciones sentimentales e incluso laborales, su personalidad moldeable e incluso desechable, y a la distorción del Yo (dónde aparece la Mescalina o ¡una piscina de Ketamina! en los temas La Planta y Cabros, respectivamente). La letra tanto de Odisea como de Adrianigual pueden llegar a ser un tanto nihilista, pero ese nihilismo en el que te das cuenta que no vales nada, pero tienes la esperanza que algún valor te puedes dar, regalarte a ti mismo algún sentido.

Al escuchar los discos de ambos grupos, me senté, miré el cielo y me pregunté: ¿Y si Don Francisco es realmente Dios? y me fui a bailar la Mística Espiral a la tan malobrada calle Copiapó de Santiago Centro.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cuestiones de amor

Cuando los valores cambian, toda una estructura que en apariencia permanecía firme, se desmorona dejando pequeños cimientos por dónde una nueva forma se vuelve a construir.
El amor, pensándola como una gran idea en la cual todos a lo largo de la historia han aportado con su particular visión de entenderla, está cambiando con estos valores que, como en una avalancha, arrasan con estáticas creencias que están en el espíritu de la falsa naturaleza de la vida. Amar de una u otra forma, está escrito por el libro de la cultura que pesa en la espalda de aquel que ama. Entonces, aquella pregunta tan tierna y de respuesta conocida con anticipación "¿Me Amas?", me ha causado por años una sensación de caos y una profunda enemistad con aquella palabra.
El punto, es que el amor y el amar, no pasa por un concepto sociológico o cultural en el cual basarme para poder dar una respuesta satisfactoria hacia aquella persona quién por medio de su mente, razona que me ama y se atreve con valentía a decírmelo. La razón y su cuento barato de tener la solidez en sus respuestas, no puede entrar en la comprensión de un algo que se escapa a un análisis riguroso quizás teórico o metodológico. El amor, -y con esto mi mente rechista por mi cursilería- es un sentimiento, y como tal, abraza a lo subjetivo, a lo sin forma. Muy cultural y social lo puedo encontrar, muy ajeno a mi entendimiento que está basado en esa fría razón heredada de la modernidad, pero no puedo negar que esas extrañas sensaciones corporales, pensamientos invasores y hasta casi pervertidos que me llegan sin ningún motivo y entendimiento, también atacan hasta aquellos que se hacen pasar por el "Grinch" del amor.
No sé cómo amar, ni sé qué es lo correcto, tampoco sé si debiese ponerme los lentes de mi cultura para no cuestionar su forma y expresión, sino que simplemente sentir aquello que se entiende como amor en estos tiempos, sólo se que algo se siente, que cambia, y se transforma junto a mis valores movedizos, que no tienen control ni teórico ni sentimental.
Me queda decirle a esa parte sedienta de mi hedonismo, disfrutar de lo que hasta ahora considero lo "innombrable", hasta que el placer lo fulmine, y vuelva a construir, de las cenizas que queden, algo nuevo sobre ellas.  

miércoles, 18 de mayo de 2011

Estos Locos Queers

De naturaleza no tiene nada,
de construcción humana todo,
los genitales de hoy vienen a revolucionar las conciencias
a liberar de las amarras al mismísimo silencio,
a tratar de criminal al machismo y de aberración al feminismo,
una especie de anarquismo sexual integrador,
que hace que la cultura escupa toda testosterona y progesterona
a esto que llamamos sociedad, esta suciedad falsa y corrompida,
hombre y mujer sometidos a tantas cadenas,
dónde el cristianismo cínico e inquisidor mira con recelos
cómo estas cadenas oxidadas caen en un suelo fértil de liberación,
para construir un mundo nuevo se derriban valores enfermizos,
se desalinea, se desintegra, y se rebela,
para cimentar un nuevo rumbo tanto político como social.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Los Adolescentes

Los adolescentes que se creen británicos,
los empresarios unos artistas de la innovación,
las sotanas hace siglos ya están profanadas,
y ya no me creo dueño de mi yo,
pero ¡qué importa!
si el hedonismo es dulce
y el nihil se sumerge con un rico vodka
ya las grandes ideas,
aquellas que confundieron lo onírico con la realidad,
hoy terminan en un explosivo y repulsivo vómito
de lecturas banas y piernas enredadas,
de pixeles confundidos y alucinógenos atractivos
¡Si somos los hijos de Nietzsche!,
y nos alimentamos de la carroña de aquel Dios que mató,
ahora nos matamos por su sangre,
y nos embriagamos con su carne putrefacta,
hasta no saber nada, hasta olvidarnos de todo
para disfrutar del sin sentido, del sin valor.