Estas líneas van un poco sucias de sueños locos, incoherentes, tétricos, mágicos, pero de esencia tan reales que a la vez dejan de serlo. Estas palabras se basan en el dominio y el descontrol, la meditación se burla desde lejos, es un ámbito desconocido. Estado de conciencia alterada, quizás sea aquí la solución a la drogadicción o al intento de satisfacer ese vacío existencial que nos desespera. No, no lo creo.
Sucede cuando cae la noche y caen estos monstruos oníricos, hambrientos y sedientos. Buscando tanto a mentes débiles como a las más fuertes, nadie logra escapar ante tamañas alucinaciones tácitas que desgarran a todo aquel que inocentemente cierra sus ojos, sin esperar nada. Llevándose, cada quien que lo realiza sin querer, una gran sorpresa. Fingiendo ante si mismo de la realidad aislada, que sólo uno puede experimentar, en donde las palabras se hacen insuficientes al momento de describirlo. La razón se ve minimizada, quizás no tiene cabida al entrar a este campo, lleno de brujas, extraterrestres, fantasmas, torturas/tormentos, muertos en vida, el limite de la vida y la muerte, y lo mas hermoso de todo, el mundo paralelo que además se puede contemplar tan solo superando aquellos miedos anteriormente nombrados.
Aquel universo paralelo, en donde todo es posible bajo el supremo y tan nutrido in-consiente, o quizás el gran secreto de la vida se encuentra ahí, ha estado tan cercano a nuestras vida, como es tan solo soñar. Ahí en aquel oscuro y secreto mundillo, es donde nuestra presencia recorre cada rincón, nuestra vista cada penumbra, sosteniéndose un viaje en el aire, sin alas. Sentir el viento en el rostro, ver la ciudad desde lo alto, durmiendo a tan altas horas de la madrugada, todo silencioso, todo tranquilo. O ver lo sucedido en tiempos pasados, o ver lo que sucederá. No existen leyes naturales, y el hombre ahí no las creará.
Sentir que todo es de uno, quizás algo sublime. Imposible de describir, imposible de entender, imposible de dar a conocer, y casi imposible de creer.
Una vil enfermedad mental, como la parálisis del sueño.
Sucede cuando cae la noche y caen estos monstruos oníricos, hambrientos y sedientos. Buscando tanto a mentes débiles como a las más fuertes, nadie logra escapar ante tamañas alucinaciones tácitas que desgarran a todo aquel que inocentemente cierra sus ojos, sin esperar nada. Llevándose, cada quien que lo realiza sin querer, una gran sorpresa. Fingiendo ante si mismo de la realidad aislada, que sólo uno puede experimentar, en donde las palabras se hacen insuficientes al momento de describirlo. La razón se ve minimizada, quizás no tiene cabida al entrar a este campo, lleno de brujas, extraterrestres, fantasmas, torturas/tormentos, muertos en vida, el limite de la vida y la muerte, y lo mas hermoso de todo, el mundo paralelo que además se puede contemplar tan solo superando aquellos miedos anteriormente nombrados.
Aquel universo paralelo, en donde todo es posible bajo el supremo y tan nutrido in-consiente, o quizás el gran secreto de la vida se encuentra ahí, ha estado tan cercano a nuestras vida, como es tan solo soñar. Ahí en aquel oscuro y secreto mundillo, es donde nuestra presencia recorre cada rincón, nuestra vista cada penumbra, sosteniéndose un viaje en el aire, sin alas. Sentir el viento en el rostro, ver la ciudad desde lo alto, durmiendo a tan altas horas de la madrugada, todo silencioso, todo tranquilo. O ver lo sucedido en tiempos pasados, o ver lo que sucederá. No existen leyes naturales, y el hombre ahí no las creará.
Sentir que todo es de uno, quizás algo sublime. Imposible de describir, imposible de entender, imposible de dar a conocer, y casi imposible de creer.
Una vil enfermedad mental, como la parálisis del sueño.