lunes, 12 de septiembre de 2011

Cuestiones de amor

Cuando los valores cambian, toda una estructura que en apariencia permanecía firme, se desmorona dejando pequeños cimientos por dónde una nueva forma se vuelve a construir.
El amor, pensándola como una gran idea en la cual todos a lo largo de la historia han aportado con su particular visión de entenderla, está cambiando con estos valores que, como en una avalancha, arrasan con estáticas creencias que están en el espíritu de la falsa naturaleza de la vida. Amar de una u otra forma, está escrito por el libro de la cultura que pesa en la espalda de aquel que ama. Entonces, aquella pregunta tan tierna y de respuesta conocida con anticipación "¿Me Amas?", me ha causado por años una sensación de caos y una profunda enemistad con aquella palabra.
El punto, es que el amor y el amar, no pasa por un concepto sociológico o cultural en el cual basarme para poder dar una respuesta satisfactoria hacia aquella persona quién por medio de su mente, razona que me ama y se atreve con valentía a decírmelo. La razón y su cuento barato de tener la solidez en sus respuestas, no puede entrar en la comprensión de un algo que se escapa a un análisis riguroso quizás teórico o metodológico. El amor, -y con esto mi mente rechista por mi cursilería- es un sentimiento, y como tal, abraza a lo subjetivo, a lo sin forma. Muy cultural y social lo puedo encontrar, muy ajeno a mi entendimiento que está basado en esa fría razón heredada de la modernidad, pero no puedo negar que esas extrañas sensaciones corporales, pensamientos invasores y hasta casi pervertidos que me llegan sin ningún motivo y entendimiento, también atacan hasta aquellos que se hacen pasar por el "Grinch" del amor.
No sé cómo amar, ni sé qué es lo correcto, tampoco sé si debiese ponerme los lentes de mi cultura para no cuestionar su forma y expresión, sino que simplemente sentir aquello que se entiende como amor en estos tiempos, sólo se que algo se siente, que cambia, y se transforma junto a mis valores movedizos, que no tienen control ni teórico ni sentimental.
Me queda decirle a esa parte sedienta de mi hedonismo, disfrutar de lo que hasta ahora considero lo "innombrable", hasta que el placer lo fulmine, y vuelva a construir, de las cenizas que queden, algo nuevo sobre ellas.